Una güera con el micrófono en la mano y otra morra parada a su lado, las dos bajo las luces de un escenario. El lugar está armado para grabar, con los reflectores del fondo prendidos todo el tiempo y un cable negro atravesando el piso. Nadie apaga nada entre toma y toma.
La del micrófono trae un atuendo arreglado, como de noche de evento, y no lo suelta en ningún momento. La otra se queda cerca, esperando su turno mientras las luces le pegan de lleno. De veracruzanas xxx del puerto, esta no es de celular: hay escenario, reflectores y cámaras de por medio.
El logo del micrófono se alcanza a leer cada vez que ella lo acerca. La grabación corta con las dos todavía paradas en su lugar.
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