Primera vez de la jarocha con otra morra y se nota que iba decidida. Una se recuesta con las piernas en alto mientras la otra baja a lamerle la chucha despacio. Las dos ya van sin nada de cintura para arriba, sobre una cama con todo medio revuelto.
La que recibe agarra las sábanas como buscando de qué sujetarse. La otra mantiene la cabeza abajo y el mismo ritmo, sin apurarse por nada, y así se tardan su buen rato. La lámpara del buró se queda prendida durante toda la escena. Al final se quedan recargadas un rato, con las piernas todavía entrelazadas.
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