Me la puso tanga blanca cariño que me la voy a follar rico

0 views
0%

La perra que me dio por el nombre, no se imaginó lo que le tenía preparado. La tanga blanca era una invitación a la pasión y yo, como un hombre poseído, no podía resistir la tentación de follarla con todas mis fuerzas. Ella estaba sentada en la cama, con su top azul que se ajustaba a su cuerpo esbelto, y mi mirada se clavó en sus pechos firmes como dos balas. El deseo me quemaba por dentro y no podía esperar para desollarla y devorar cada centímetro de su piel suave.

La caminé hacia ella con la intención de poseerla, pero antes de que me acercara, se lanzó a chuparme el pene, mostrando una habilidad asombrosa para hacerme sentir como un dios. El placer era tan intenso que me hizo perder la cabeza y comencé a follarla con fuerza, mientras ella gemía de placer. La pasión nos rodeaba a los dos y no había espacio para nada más, excepto el sexo, que se convirtió en nuestro lenguaje secreto.

Al final, después de una hora de sexo ininterrumpido, nos quedamos agotados, pero satisfechos. Ella sonrió con orgullo, sabiendo que me había conquistado y yo le dije: «Eres mi puta, mi perra, mi todo». Y ella, con una risa seductora, respondió: «Soy la tuya, cariño, y estaré siempre a tu disposición para que me follen rico».

Fecha: abril 27, 2025