Una jarocha anda de lencería completa en lo que parece la cocinita de su casa: brassiere, pantaleta, medias hasta el muslo y ligas a juego. Se para junto al mostrador con una mano apoyada en el borde y la cadera suelta.
En el video de hoy se mantiene así casi todo el tiempo, con el conjunto completo marcándole el cuerpo y la luz de la casa entrándole de lado, de modo que la piel se ve con brillo. Atrás solo se alcanzan a ver los gabinetes y la encimera despejada, sin un solo traste suelto.
Al fondo está la alacena cerrada y una sombra larga tirada en el piso.
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