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Las dos morras se tiraron en el piso de la sala para coger a solas. Andan desnudas las dos, una recargada entre las piernas de la otra, sin meterle prisa.
La que está abajo le agarra el pelo despacio mientras la mira. No se dicen nada en todo el rato, nomás respiran fuerte de a ratos. Hay unos juguetes tirados junto al sillón, ni los tocan.
el aposento queda medio a oscuras, con la luz de la calle que se cuela por la ventana y le da en la cara a una de ellas. Paran un segundo, se miran. Luego siguen desde donde lo habían dejado.
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Fecha: junio 14, 2026







